EL CÍRCULO ÁGORA logo el círculo ágora

Asociación cultural

  • Incrementar el tamaño de la fuente
  • Tamaño de la fuente predeterminado
  • Decrementar el tamaño de la fuente

2012 - Puente hacia el 2013

Correo Imprimir PDF
Usar puntuación: / 0
MaloBueno 

Puente hacia el 2013

A finales de noviembre de 2012, expresaba al equipo organizativo unas reflexiones en las que se hacía un balance de lo vivido en Ágora en los últimos meses de 2012 y abría perspectivas de futuro para el 2013. Lo retomo aquí, y le añado lo que hemos caminado y madurado hasta hoy. - Grégoire (febrero de 2013).

Hola a todos:

 

Es momento de que Ágora afiance su rumbo, reajustando lo anterior y abriéndose a una nueva etapa.

 

Desde septiembre, podemos observar que:

 

La actividad de Ágora es intensa, tanto a nivel de actividades (a veces, unas 50 actividades mensuales) como a nivel organizativo (el equipo de trabajo dedica a Ágora unas 50-60 horas de trabajo semanales).

 

A nivel organizativo, el equipo-núcleo ha entrado en una fase de silencio desde que existe el equipo de trabajo. Este último funciona desde septiembre en la continuidad con unas diez personas, semana tras semana, y eso le da mucha solidez a Ágora. Podéis comprobar que casi todas las areas citadas arriba funcionan mejor que antes.

 

En total, le dedicamos mucha energía para una realización concreta que es dificil de medir -el aspecto interno -. Salvo los festivales, el resultado de participación en las actividades no se puede comparar con la labor realizada (actualización de la web, comunicación, difusión, e-mails, teléfono, boletín de actividades, reservas de salas y gestión de monitores, concepción de proyectos). Parece también que la gente, desde fuera, por la página web y el Facebook, tiene la imagen de que Ágora es una organización que funciona bastante bien.

 

Los objetivos de Ágora no son de rentabilidad económica, y sí, de sostenibilidad económica, pero también nos cuesta llegar a ello: las actividades en su conjunto no generan ganancia pero tampoco pérdidas –gracias a ciertas actividades más rentables que otras, como el reiki o el crecimiento interior –; el festival de otoño ha permitido compensar las pérdidas del festival de verano; pero los gastos generales siguen pues sin ninguna fuente de ingresos para compensarlos (alguna publicidad, mejoras en la web, seguro de responsabilidad civil), y tampoco se ve la posibilidad de conseguir el objetivo planteado desde junio de un puesto de trabajo completo (40 horas semanales) remunerado. Para ello, hace falta una fuente de ingresos que no se perfila en el horizonte y que posiblemente nunca podamos llegar a alcanzar por nosotros mismos, dado que estructuralmente Ágora no es rentable e, incluso, no sostenible, como muchas organizaciones que funcionan a base de subvenciones.

 

Fue tambien en junio cuando nos replanteamos hacer socios en Ágora, entre otros motivos, para atar el problema económico. Pero en septiembre decidí adoptar una estrategía diferente para no empezar la casa por el tejado: si nos quejabamos de la poca asistencia o implicación de la gente en las actividades de Ágora, la solución no podía ser pedir dinero a la gente. Primero volcaríamos nuestras energías para "volver a pintar la casa", y solo despues invitaríamos a los amigos a que valoren echarnos una mano o no. Por ello seguimos hasta ahora aguantando el tirón sin respaldo económico.

 

Hemos hablado mucho ultimamente de cohesión entre nosotros: organizadores-monitores-participantes. Tambien de coherencia en las actividades que programamos: muchas veces los monitores se dirigen hacia nosotros para que seamos el promotor de su actividad y no tanto en función de su implicación con Ágora. Esto hace que cumplimos una función de intermediarios útil a la sociedad y valorada por todos, pero bastante cansada a nivel de energía, y nos crea dudas de identidad (¿quién es "monitor de Ágora" y quién no lo es?) y sentido de nuestra labor (¿trabajamos para nosotros o para los demás?). Los festivales se salvan de esto, porque, en primer lugar, el esfuerzo realizado es puntual y sobre un periodo dado, y luego están naturalmente enfocados a una lógica de grupo, que se suele perder en las actividades sueltas del boletín.

 

Y para terminar este breve análisis, en general la gente tiende a beneficiarse del proyecto Ágora pero sin implicarnos en él, salvo de forma puntual. Las razones son numerosas, y muchas entendibles. Durante años soñé con un Ágora, un espacio común en el que todos se implicasen y desarrollasen conjuntamente una sociedad más armoniosa y completa. Pero el Ágora que vivimos hoy es bien distinto: es una “asociación” que completa la oferta en Madrid de ocio saludable y nutritivo, y se acude a ella en función de las necesidades y oportunidades, sin que haya una verdadera implicación en Ágora por parte de sus miembros, aunque se llamen los “agoritas”. Entiendo poco a poco que esta apropiación de Ágora por las personas que lo habitan sólo puede ser una consecuencia de lo que hagamos, no una expectativa.

 

 

Todo aquello nos hace replantear un Ágora renovado en sus misiones y también en su visión (términos prácticos para indicar hacia dónde queremos ir y cómo)

 

A nivel de misión, se proponen los reajustes siguientes:

Lo primero es dedicar nuestras energías creativas a proyectos más conformes a nuestra alma, esto es, primero centrarnos en lo que es importante en nuestras vidas, para que por consiguiente surjan proyectos en la misma línea. Que las iniciativas que levantemos sean enriquecedoras y fuente de crecimiento interior para quienes las realizan.

 

Nuestro eje principal de trabajo ha de incluir proyectos que abarquen al grupo en su conjunto, como los festivales. Y los proyectos o iniciativas tienen que partir más de una verdadera implicación de Ágora con otros agentes afines, y viceversa.

 

Podemos seguir siendo una plataforma útil para la gente que quiera dar a conocer sus alternativas de ocio formativo y saludable, pero siempre y cuando el tiempo y la energía nos lo permita.

 

 

Y sobre todo, a nivel de visión, invito a que recentremos el propósito de Ágora, fuente de nuestra cohesión:

 

Que Ágora sea a la vez:

 

Un espacio en el que se vea facilitado el crecimiento personal de cada uno, por la confianza, la libertad, el apoyo mutuo, la madurez que se encuentren ahí.

 

Un lugar donde se pueda compartir lo que es lo más valioso para cada uno, -entre otros, nuestros valores y sueños-.

 

Una casa donde la "relación y atención al otro" sea una preocupación constante.

 

Un grupo en el que un estilo de sencillez, espontaneidad, libertad, diversidad y creatividad no excluya excelencia, madurez, orden, seriedad, profundidad, esfuerzo y realismo.

 

Una comunidad en el que se cultive la cohesión, la integración en el grupo, la consciencia común desde el libre desarrollo de cada individuo.

 

Un punto del universo donde estemos conectados al misterio de la vida, abiertos a lo que nos rodea y nos sobrepasa, sensibles a la música, la esencia y el sentido de todo aquello que nos llega desde fuera y desde dentro, conscientes de ser un punto de encuentro, unidos en el camino.

 

 

En este periodo de transición hacia un Ágora de misión y propósitos renovados, seguiremos necesitando de vuestra fuerte y generosa implicación.

 

Un gran abrazo a todos

Grégoire